Comentario del libro de Eszter Gantner, Heidi Hein-Kircher and Oliver Hochadel (eds.), Interurban Knowledge Exchange in Southern and Eastern Europe, 1870-1950 : Routledge, New York and London, 2021, 317 páginas.
Desde el advenimiento de la modernidad, una geografía mental ha tendido a visualizar los lugares a partir de categorías cardinales que indican, antes que otra cosa, definiciones ideológicas. Norte, sur, este y oeste, han sido mucho más que una orientación territorial. El hecho de que la Tierra fuera...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Articulo Revision |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
2024
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/175701 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Desde el advenimiento de la modernidad, una geografía mental ha tendido a visualizar los lugares a partir de categorías cardinales que indican, antes que otra cosa, definiciones ideológicas. Norte, sur, este y oeste, han sido mucho más que una orientación territorial. El hecho de que la Tierra fuera una esfera, no impidió crear jerarquías ajenas a esa forma, por las cuales el norte pasó a situarse siempre arriba, en lo alto, mientras que el sur, dispuesto siempre en lo bajo, se constituyó en su radical contracara, como lo es la distinción establecida entre cielo e infierno. De la misma manera, el oeste, entendido como occidente, consolidó su propia identidad desde la oposición a lo extendido más allá de sus alcances, en una imprecisa demarcación de la otredad exótica, poco conocida y amenazante, a la que se le atribuyó haber traído la Peste Negra en 1348. |
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