El mirar desviado de la exuberancia barroca a la austera sensibilidad guaraní

Tras la expulsión de la Compañía de Jesús por el rey Carlos III en 1767, las reducciones fueron cursando un proceso de deterioro. Desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, los restos materiales sobrevivientes se dispersaron hacia Paraguay, Brasil y Argentina. Puntualizamos que el museo del s...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Núñez, Andrea Mónica, Rossetti, Viviana Andrea
Formato: Articulo
Lenguaje:Español
Publicado: 2024
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/173645
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Descripción
Sumario:Tras la expulsión de la Compañía de Jesús por el rey Carlos III en 1767, las reducciones fueron cursando un proceso de deterioro. Desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, los restos materiales sobrevivientes se dispersaron hacia Paraguay, Brasil y Argentina. Puntualizamos que el museo del siglo XIX abordaba el conocimiento desde una concepción objetivante, cientificista, propia del paradigma moderno; a través de ella traza una frontera desde la cual se distingue del Otro y se ubica en una posición superior definiendo allí una relación de poder. Tal mirada no solamente está en el origen de un modelo de conocimiento, el positivismo, sino también en el origen de un paradigma de construcción del orden social: el colonialismo. Aníbal Quijano (2000) en este sentido plantea la colonialidad del poder al referirse al sistema de dominio que se construye a partir de un patrón de poder que se establece sobre las culturas indígenas de América sometidas por los colonizadores europeos. En este marco el autor plantea que una de las características de este patrón de poder es que el único modo de conocer y reproducir ese conocimiento debía hacerse a través de procedimientos científicos. La ciencia se convirtió entonces, en la única manera de conocer el mundo, de producir el conocimiento y de legitimarlo. Esto provocó que otras formas de conocimiento fueran vistas como algo que pertenecía al pasado, como magia o superstición, que obstaculizaba el camino hacia la verdad universal. Esta colonialidad del saber es otra forma de dominación, la epistémica, que conlleva la homogeneización de los conocimientos y de las miradas. Es a partir de esta perspectiva y centrándonos en la colección mencionada que nos interesa poner en cuestión ciertos aspectos de los discursos y narrativas que generalmente definen a este tipo de materiales. Surgen así una serie de preguntas que nos atravesaron acerca del llamado arte barroco hispano- guaraní, por ejemplo, en relación a si este sólo presenta características miméticas y si el artista guaraní únicamente puede ser valorado por su destreza técnica. Por otro lado, si bien la evangelización obligó a modificar muchos aspectos de la vida social y moral guaraní, siendo su mundo místico y sobrenatural el más atacado desde la concepción de herejía, ¿hasta qué punto el guaraní asimiló las nuevas creencias y hasta dónde renunció a su cosmovisión?.