Podredumbre radicar y tizón de los cereales en la Argentina producida por "Gibberella zeae" ("Fusarium graminearum")
Las parcelas de selectas y variedades testigos de la Cátedra de Cerealicultura de la Facultad de Agronomía de La Plata, mostraron durante la temporada 1960-61, especialmente sobre espigas de cebada, un fuerte ataque de Fusarium graminearum Schw. cuyo micelio, al cubrirlas, les daba un ligero tinte b...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Articulo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
1961
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/169716 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Las parcelas de selectas y variedades testigos de la Cátedra de Cerealicultura de la Facultad de Agronomía de La Plata, mostraron durante la temporada 1960-61, especialmente sobre espigas de cebada, un fuerte ataque de Fusarium graminearum Schw. cuyo micelio, al cubrirlas, les daba un ligero tinte blanco-rosado. Los granos provenientes de esas espigas dañadas resultaron, también, perjudicados, quedando manchados de color pardo-oscuro, chuzos o cubiertos de un micelio blanquecino.
Al intentar arrancar aquellas plantas, no ofrecieron mayor dificultad, puesto que el cuello del tallo y el sistema radical estaban necrosados. Sobre aquél se observaban abundantes fructificaciones, en formas de puntos negros, que resultaron ser peritecios de Gibberella zeae (Schw.) Petch.
Los aislamientos monoascos y monoascospóricos de G. zeae dieron origen a la forma asexual F. graminearum. También aislamos la forma conídica de las espigas y granos de cebada y trigo. Las distintas cepas se cultivaron en un medio preparado con harina de maíz y arena y posteriormente incorporadas al suelo, que fuera previamente desinfectado con N-Metil ditiocartamato de sodio. A la semana, sobre la superficie comenzaron a formarse los peritecios. En ese momento se procedió a sembrar los granos de trigo, avena, cebada y centeno; en las parcelas testigos se sembraron, también, igual cantidad de semillas de los cereales mencionados.
Al comenzar la germinación, se observó en las parcelas inoculadas una considerable merma en el número de plantitas nacidas en relación a las de las parcelas testigos.
Las que germinaron mostraron una sensible disminución en el desarrollo foliáceo y radical, terminando por morir muchas de ellas. Los tejidos, a la altura del cuello de las plantitas, se cubrieron de numerosos peritecios.
Las que sobrevivieron vegetaron pobremente; debido principalmente al escaso desarrollo del sistema radical; había muerte de raíces seminales y en consecuencia menor superficie de observación.
La experiencia se repitió en dos oportunidades más, en la última de las cuales se estudió el comportamiento de 11 variedades de trigo, 3 de avena, 6 de cebada y 2 de centeno.
Luego de las distintas experiencias realizadas, la cebada con una merma total del 12,3 %, resultó ser el cereal que mejor se comportó frente a G. zeae, siguiéndole el centeno con 28,1 %, avena con 35,1 % y trigo con 36,5 %. |
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