Operadores de la justicia, operadores educativos y control social

Si lo que se busca es que el "deber ser" jurídico o ético no esté tan distanciado de lo que existe en la práctica, hay que declarar que mientras no varíen los patrones culturales, no valen cambios de normas oficiales o fantasías de represiones infalibles. La subordinación cultural a contex...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Fucito, Felipe
Formato: Articulo
Lenguaje:Español
Publicado: 2009
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/15207
https://revistas.unlp.edu.ar/dcs/article/view/11295
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Descripción
Sumario:Si lo que se busca es que el "deber ser" jurídico o ético no esté tan distanciado de lo que existe en la práctica, hay que declarar que mientras no varíen los patrones culturales, no valen cambios de normas oficiales o fantasías de represiones infalibles. La subordinación cultural a contextos políticos y jurídicos internacionales y a realidades tecnológicas que difícilmente se ajusten a normas locales, complica el panorama. Si se analizan los marcos actualmente en juego, se notan uno general, occidental, y otro latinoamericano o nacional. El general puede resumirse en "figurar y enriquecerse como modelo excluyente de vida". El componente nacional es una anomia de base que arrastramos por tres siglos y que no ha sido superada. De allí que no sea extraño que la ética profesional en las más variadas actividades sea cada vez menos practicada. Las reglas del mercado, sumadas a la supervivencia darwiniana, y al descontrol normativo, justifican casi todo. Y el que no cumpla estas normas operativas, quedará fuera del sistema. La educación puede ser una de las claves para revertir esta situación, pero no cual-quier educación, sino aquella que ponga a la economía en su lugar, como un medio para la vida material, y valorice las reglas éticas. La Justicia es parte del conjunto. Se critica el control social como concepto mismo y se lo confunde con dictaduras y con represiones: simplemente son sistemas normativos sancionados para ser respetados, y que no deben tener, como hoy tienen, sólo el papel de ser sancionadas e incumplidas, porque nadie se considera capaz o no cumple con lo suyo.