El poder real: la editorialización de los medios gráficos : Los casos La Nación, Clarín; Página 12 y Tiempo Argentino

La aparición de nuevas plataformas y la irrupción de nuevos dispositivos que facilitan la producción, la circulación y distribución de información, y la decisión política de los gobiernos nacionales, primero de Néstor Kirchner y luego de la presidenta Cristina Fernández, en el marco de las disputas...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Abramsonas, Cintia Laura, Blázquez, Virginia, Ghea, María Elisa, Mascherpa, Fabiana
Formato: Objeto de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2013
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/139184
Aporte de:
Descripción
Sumario:La aparición de nuevas plataformas y la irrupción de nuevos dispositivos que facilitan la producción, la circulación y distribución de información, y la decisión política de los gobiernos nacionales, primero de Néstor Kirchner y luego de la presidenta Cristina Fernández, en el marco de las disputas de poder comunicacionales emprendidas por los grupos hegemónicos y oligopólicos de medios, es un proceso que tiene sus avances y retrocesos. Un avance significativo y luego de más de una década de debates y pujas de intereses en el ámbito nacional, en la Argentina se logró sancionar en 2009 la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) cuyo fin -ante la alta concentración en pocas manos de la propiedad de medios de comunicación masiva- es la democratización de la palabra y entender a la comunicación como un derecho humano. Un derecho de todos y todas. Un retroceso es la judicialización de la ley por parte del Grupo Clarín, de su plena aplicación. Pasaron en la Argentina más de 25 años entre la recuperación de la vida democrática en 1983 y la sanción de una ley de medios de y para la Democracia y su consolidación. En este sentido, la idea de generar condiciones para sostener la expectativa y hacer realidad, entre otros objetivos, el postulado de considerar a la comunicación como un derecho humano, se enfrenta de forma constante a los poderes ya no tan invisibilizados de los medios de comunicación dominantes que representando intereses de grupos económicos generan circunstancia con el fin de enfrentar a un sector de la sociedad con lo que fue primero el gobierno de Néstor Kirchner y desde 2007, el de Cristina Fernández.