Salud mental comunitaria y extensión universitaria: una experiencia articulada a procesos comunitarios, de investigación y docencia

El siguiente trabajo tiene como objetivo describir y analizar la experiencia de realización del proyecto de voluntariado universitario “Arte, juego y salud mental” llevado adelante por la Cátedra de Salud Pública/Salud Mental II de la Facultad de Psicología UBA, en articulación con instituciones de...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Bang, Claudia, Chaves, Federico, Jungberg, Mariela
Formato: Objeto de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2021
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/133710
Aporte de:
Descripción
Sumario:El siguiente trabajo tiene como objetivo describir y analizar la experiencia de realización del proyecto de voluntariado universitario “Arte, juego y salud mental” llevado adelante por la Cátedra de Salud Pública/Salud Mental II de la Facultad de Psicología UBA, en articulación con instituciones de la red RIOBA (Red de Instituciones de Once, Balvanera y Abasto), siendo aprobado y financiado desde 2014 hasta 2018 por el Programa de Voluntariado Universitario del Ministerio de Educación de la Nación. El proyecto se centró en la participación de docentes y estudiantes universitarios en diversas actividades comunitarias tales como la planificación, realización y evaluación de eventos callejeros de arte, creatividad y juego en el espacio público, entendidas como práctica de promoción de salud mental comunitaria desde una perspectiva de derechos e integralidad. A partir del análisis de esta experiencia abordamos los aportes e implicancias de la inclusión de prácticas comunitarias de salud mental en la formación universitaria, articuladas a procesos de investigación y docencia, cuestionando la construcción de roles profesionales rígidos y estáticos, así como una formación universitaria centrada en la relación asimétrica y distante entre docente–estudiante. Asimismo, esta experiencia permitió dar paso (y voz) a los actores sociales implicados, como agentes portadores de saberes, en los cuales sustentan sus prácticas promotoras de salud y salud mental. De esta forma, se entiende al proyecto de voluntariado como un dispositivo contracultural, en la medida en que modifica las relaciones clásicas de poder (práctica surgida sobre la base de la teoría) para dar paso a la legitimidad de saberes conjuntos donde se puedan ponderar los considerados saberes académicos junto con los populares, artísticos, cotidianos, etc. Se concluye que uno de los principales aportes de este proyecto de extensión universitaria, está en la creación colectiva de una posición reflexiva, implicada y activa, con relación a las problemáticas psicosociales.