El síndrome coledociano
Cuando en la clínica nos encontramos frente a una enferma que tenga ictericia, coluria y acolia, establecemos el diagnóstico de síndrorne coledoclano. A veces esto resulta fácil, otras veces difícil: y aun puede ser imposible. Generalmente somos consultados porque el enfermo ha tenido un dolor en el...
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| Otros Autores: | |
| Formato: | Tesis Tesis de doctorado |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
1949
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/130160 https://doi.org/10.35537/10915/130160 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Cuando en la clínica nos encontramos frente a una enferma que tenga ictericia, coluria y acolia, establecemos el diagnóstico de síndrorne coledoclano. A veces esto resulta fácil, otras veces difícil: y aun puede ser imposible. Generalmente somos consultados porque el enfermo ha tenido un dolor en el vientre, o porqué él se nota con la piel de color amarillo, o porque así lo han observado sus familiares. Es decir que lo primero que llama la atención es ese oolor amarillento; nosotros lo observamos y pensamos: ictericia. Y aquí nos encontramos ante tres posibilidades al desear establecer de qué tipo de icterlcia se trata. La ictericia puede ser prehepátloa, hepática y posthepática, o en otras palabras: hemolítica, hepatocelular o canalicular. Tratando de llegar al diagnóstico observamos la orina, que será clara en la ictericia hemolítica, oscura, colúrica, en los otros dos tipos. |
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