La intensidad de las percepciones en los niños
Todo tiene su epoca... Todo pasa rápida ó lentamente cle acuerdo con el estado afectivo del sujeto en el curso de los acontecimientos. Los ancianos recuerdan con amor y un dejo cle tristeza plácida los hecjos pasados. Cantidad de ellos remontándose hasta los umbrales de la imaginación adquieren v...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Articulo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
1906
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/12763 http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/library?a=d&c=arti&d=Jpr1351 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Todo tiene su epoca...
Todo pasa rápida ó lentamente cle acuerdo con el estado afectivo del sujeto en el curso de los acontecimientos.
Los ancianos recuerdan con amor y un dejo cle tristeza plácida los hecjos pasados. Cantidad de ellos remontándose hasta los umbrales de la imaginación adquieren vida y transportan al individuo a épocas de su existencia quiza remotas ya; otras, y constituyen la mayoria, no alcanzando a franquear el limbo de la memoria, yacen como simples recuerdos.
Se recuerdan los hechos, pero esos hechos no se sienten jamás; provocan un estado afectivo débil, cuando no nos son indiferentes.
Aquellos tiempos de la infancia -que no apreciábamos en su justo valor, que no juzgábamos tan felices en la niñez, por ese afán caracteristico en los niños de querer ser hombres prematuramente- aquellos tiempos considerados tan hermosos boy, son como las populares golondrinas del poeta melancólico: no retornan ni retornarán jamás. |
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