La lección de Lezama

La maquinaria barroca ataca el sentido oficial de las cosas. En su entretejido de metáforas sostenidas y devenires, es posible establecer un puente invisible desde el cubano José Lezama Lima hasta el argentino Néstor Perlongher. El centro gravitacional de la escritura de Lezama es la imagen (o la &l...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Iribe, Nora Gabriela
Formato: Objeto de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2009
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/117688
https://www.cetycli.org/trabajos/iribe.pdf
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Descripción
Sumario:La maquinaria barroca ataca el sentido oficial de las cosas. En su entretejido de metáforas sostenidas y devenires, es posible establecer un puente invisible desde el cubano José Lezama Lima hasta el argentino Néstor Perlongher. El centro gravitacional de la escritura de Lezama es la imagen (o la <i>imago</i> como gustaba decir). El objeto real, un dato histórico, biográfico, una interpretación de la cultura, pasado su escasísimo tiempo de vigencia causalística y factual sólo pueden vivir como imagen. Así, iluminados por la palabra, parecen vivificarse y adquieren propiedades de diferentes artes al pasar a esa “cantidad hechizada” que es la poesía. El poeta descubre la importancia del soporte, que detiene el tiempo en el cuerpo de los materiales y proporciona el placer de la textura, el paladeo de lo visual, el regodeo de los juegos sonoros. Las palabras se transforman en objetos pesados, cuerpos, que despiertan sensaciones eróticas. La maquinaria barroca arrastra retazos de referentes autobiográficos, históricos, culturales, artísticos, míticos. Perlonguer, buen lector, aprendió la lección de Lezama. Poeta plebeyo, chapoteó por esos flujos brillantes e irrisados, invadió zonas prohibidas y produjo sus admirables mezclas impuras.