El juicio televisado: iconografías del retorno a la democracia
La dictadura tuvo su política cultural y la de la clase que la sustentó. Tuvo sus jóvenes y sus músicos –y su música–, tuvo su teatro –que va más allá de la tarea “laboral” de los actores–, tuvo a sus “miembros del espectáculo”, y no se privó de sus intelectuales ni de sus periodistas (Mangone, 2011...
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| Autor principal: | |
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| Formato: | Articulo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
2016
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/107373 |
| Aporte de: |
| Sumario: | La dictadura tuvo su política cultural y la de la clase que la sustentó. Tuvo sus jóvenes y sus músicos –y su música–, tuvo su teatro –que va más allá de la tarea “laboral” de los actores–, tuvo a sus “miembros del espectáculo”, y no se privó de sus intelectuales ni de sus periodistas (Mangone, 2011). La política cultural y comunicacional de la dictadura militar de 1976 fue clara y contundente desde su comienzo. Entre las primeras acciones, los canales de televisión pasaron a la administración de las fuerzas armadas, y no solo se constituyeron en una herramienta ideológica del gobierno de facto, sino que para ello se puso en marcha un proceso de prohibiciones, listas negras, artistas y periodistas empujados al exilio. |
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