Singularités et multitude: les prémisses sartriennes d'une pensée démocratique alternative au libéralisme

El artículo se centra en precisar la manera particular con la cual Sartre aprehende la relación entre individuo y sociedad y sus consecuencias para la democracia. Su postura rechaza tanto la tesis liberal del contrato como el concepto marxista de formación social considerando que, en el fondo, son...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Rizk, Hadi
Formato: Artículo publishedVersion
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad Nacional de Colombia 2011
Materias:
Acceso en línea:http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/cienciapol/article/view/29363
http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=co/co-013&d=article29363oai
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Descripción
Sumario:El artículo se centra en precisar la manera particular con la cual Sartre aprehende la relación entre individuo y sociedad y sus consecuencias para la democracia. Su postura rechaza tanto la tesis liberal del contrato como el concepto marxista de formación social considerando que, en el fondo, son similares en la medida que las dos consideran la sociedad como una totalidad. Para Sartre, el hombre es al mismo tiempo externo e interno a la sociedad. Según el autor, Sartre busca mostrar que es la actividad individual en sí misma que produce la alienación y la opacidad que afectan el mundo social, Poniendo así en evidencia, mediante el ejemplo del análisis sartriano del interés, el ser como un ser "transindividual". Esto permite al autor conectar esta noción con el concepto de multitud y, luego, subrayar el rol esencial de las instituciones para la política democrática. Estas deben resolver la tensión que se manifiesta entre el carácter común de la acción política que no provoca la abolición de la pluralidad de los individuos y las formas unitarias que debe darse esta misma acción. De modo que las instituciones regulan cuatro tipos de reciprocidades: la de los derechos, la de los deberes, la del derecho y del deber, y la del deber y del derecho. De esta forma el autor llega a la conclusión de que el poder de la multitud, inscrito en las instituciones, es la realización adecuada, es decir común, del poder individual, y no la emergencia de un poder sobre los individuos, Por lo tanto, se trata de renunciar a la idea de una oposición eterna entre individuo y comunidad y entender la relación entre democracia y multitud como la realidad de un colectivo de singularidades que las instituciones deben inventar y hacer durar dentro del espacio político.