Poder político y religioso. México siglo XIX, Tomo II
La simbiosis de los poderes político y religioso del virreinato se convirtió en un reto para los actores sociales del México independiente. Las disputas ideológicas sobre la soberanía y el poder social y económico de la Iglesia fueron inevitables en la construcción del Estado nacional. Los desencuen...
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| Autor principal: | |
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| Formato: | Libro |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
H. Cámara de Diputados, LXI Legislatura /UNAM-Instituto de Investigaciones Sociales/Asociación Mexicana de Promoción y Cultura Social, A.C./Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana/Miguel Ángel Porrúa, Librero-editor.
2013
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://ru.iis.sociales.unam.mx/jspui/handle/IIS/4424 http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=mx/mx-032&d=IIS4424oai |
| Aporte de: |
| Sumario: | La simbiosis de los poderes político y religioso del virreinato se convirtió en un reto para los actores sociales del México independiente. Las disputas ideológicas sobre la soberanía y el poder social y económico de la Iglesia fueron inevitables en la construcción del Estado nacional. Los desencuentros, que se tradujeron en guerras civiles e intervenciones extranjeras, se reconstruyen con el itinerario político-intelectual del arzobispo de México Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos principal ideólogo del conservadurismo mexicano de la segunda mitad del siglo XIX. La fuerza política y pastoral de los obispos y la base social comunitaria de la Iglesia, anclada en usos y costumbres tradicionales de los pueblos y sus párrocos, cedieron ante la rapidez, pertinencia y bondad de los cambios que se implantaron con la liberación de los bienes y de las conciencias incautadas por la Iglesia. Los promotores eclesiásticos y civiles de la intervención francesa y el Imperio de Maximiliano de Habsburgo, creyeron que su propuesta no lesionaba la soberanía al sustentarse en un jefe supremo y en el ejército conservador. Fue una quimera. Su traición fue inequívoca. El triunfo de la República sobre Maximiliano y sus aliados sepultó los proyectos imperiales y afirmó la reforma liberal, pero no canceló que, a la vuelta de los años, los católicos se reinsertaran en el poder civil como ciudadanos mexicanos. |
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