Turismo, urbanización y cambio social

La Costa Blanca, nombre turístico del litoral de la provincia de Alicante, es uno de los principales destinos europeos del llamado turismo de sol y playa. La especialización territorial en actividades de ocio se ha acentuado en los últimos años, favorecida por distintas políticas impulsadas por el g...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Fernando Díaz Orueta
Formato: Artículo científico
Publicado: Consejo de Profesionales en Sociología 2004
Materias:
Acceso en línea:http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=26920208
http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=ar/ar-026&d=26920208oai
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Descripción
Sumario:La Costa Blanca, nombre turístico del litoral de la provincia de Alicante, es uno de los principales destinos europeos del llamado turismo de sol y playa. La especialización territorial en actividades de ocio se ha acentuado en los últimos años, favorecida por distintas políticas impulsadas por el gobierno autonómico y diferentes gobiernos locales. La creación de grandes infraestructuras ligadas al ocio y, más específicamente, los parques temáticos, figuran entre las muestras más claras de la orientación tomada por el crecimiento. El análisis del proceso de articulación territorial en la Costa Blanca, ya de por sí históricamente muy castigada por la especulación, conduce a conclusiones muy preocupantes. El nuevo paisaje urbano es caótico. Mientras el Parque Temático Terra Mítica (Benidorm) „recrea‰ viejas civilizaciones, o alguno de los nuevos grandes centros comerciales imita burdamente la arquitectura tradicional, el patrimonio cultural edificado desaparece a gran velocidad, sustituido por nuevos espacios urbanos de pésima calidad. A la vez, se produce una apropiación privada de los espacios públicos de las ciudades (plazas, frentes marítimos, etc.) y costeros (playas, calas, acantilados, etc.). Este modelo, que también genera una creciente segregación socioespacial, se despliega sin dejar espacio para la discusión. El consenso social construido alrededor del crecimiento se ve respaldado abiertamente desde el poder político. Sin embargo, la presión de la urbanización es hace tiempo excesiva, hasta el punto que puede llegar a poner en riesgo el futuro de la actividad turística.