Cerdos

Tuvimos que inventar otra forma de ver la realidad para esquivar el matadero. Mientras fingía me preguntaba cuántos de nosotros nos revolcamos en el barro de la soledad que tanto nos envuelve, cuántos confiamos en la bronca que hierve y cómo las voluntades se han reducido a un copo de nieve. Olemos...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Susan, Francisco Naim
Formato: Artículo revista
Lenguaje:Español
Publicado: Cátedra B de Problemas Epistemológicos de la Psicología de la Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba 2025
Materias:
Acceso en línea:https://revistas.unc.edu.ar/index.php/heterocronias/article/view/51139
Aporte de:
Descripción
Sumario:Tuvimos que inventar otra forma de ver la realidad para esquivar el matadero. Mientras fingía me preguntaba cuántos de nosotros nos revolcamos en el barro de la soledad que tanto nos envuelve, cuántos confiamos en la bronca que hierve y cómo las voluntades se han reducido a un copo de nieve. Olemos el fuego, somos cerdos sofocados unos contra otros, no existe espacio ni para la ilusión entre nuestros cuerpos estrujados, cuajamos lágrimas que siguen siendo números, silbamos de noche con ánimos de conocer la magia. Nunca sabré cuantos valores inventados tendré que vomitar, valores que están amordazados en mi carne, al rojo vivo y la revolución arde como gotas de limón sobre ella. Los sollozos crean una orquesta y la música es la que forma puentes dentro de nuestra memoria. La voz en los bolsillos, la piel detrás de la cáscara y los sentimientos amontonados en la garganta ardiente.