| Notas: | Un niño sentado en el suelo de su habitación dice “Yo tenía un millón de juguetes y me aburría”. La escalera del camión de bomberos de juguete lo lleva hasta el desván, y allí comienza una aventura con todos los objetos, ventanas y artefactos que encuentra allí, provocando situaciones inesperadas, inverosímiles, surrealistas. Todo es imaginación y juego en el desván. Cuando el niño termina de jugar decide contarle sus aventuras a su madre, quien atónita le responde “Pero nosotros no tenemos desván”. |